El alacrán
Un maestro que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.
Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo comenzó a ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez, y nuevamente el alacrán lo picó.
Uno de sus alumnos se acercó al maestro y le dijo:
“Perdone, pero… ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua le picará?”.
El maestro le miró fijamente a los ojos y respondió tranquilamente:
“La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar”.
Y entonces, tomando una hoja de papel, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.
No dejes que nadie cambie lo bueno que hay dentro de ti. No cambies tu forma de ser aunque te hagan daño. Toma precauciones, pero sigue siendo tú mismo.
Jesús nos enseñó como vivir en este mundo. Él caminó entre la gente amando, sanando, ayudando, escuchando, perdonando a los demás. A cambio recibió críticas, odio, envidia y una muerte cruel, sin embargo, nada consiguió cambiarle. Siguió amando; tanto como para pedir al Padre con su último aliento: “Perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Conocemos el final de la historia. Jesús vive y nosotros viviremos gracias a él, si permitimos que Él viva dentro de nosotros. ¿Sabes? Éste mundo es menos de un segundo de la eternidad, pero tus decisiones de hoy tienen consecuencias eternas.
Mientras caminamos por este mundo… Algunos persiguen la felicidad; otros la crean.

