Nuestros nietos tendrán la opción de parar el envejecimiento
El científico estadounidense Michio Kaku explica los avances científicos y tecnológicos de los que supuestamente seremos testigos hasta el año 2100.
El físico Michio Kaku, gran estudioso de la teoría de las cuerdas y divulgador científico opina que la gente que está inventando la tecnología que veremos en el futuro, ya tiene prototipos.
Hace algunos años no imaginábamos poder reproducir artificialmente casi todos los órganos del cuerpo humano. Hoy esa tecnología no está tan lejos. Aunque en el caso del complejo cerebro, “a corto plazo lo que haremos para rejuvenecerlo será inyectarle células madre que se le adherirán aleatoriamente”.
Como si de una novela de ciencia ficción se tratase, este investigador afirma que nuestros nietos tendrán la opción de llegar a los 30 y parar el envejecimiento de sus cuerpos. “Actualmente la investigación sobre el envejecimiento está dando buenos resultados. Poco a poco vamos descubriendo los genes responsables del envejecimiento. Cuando eso ocurra podremos arreglar esos genes. No voy a afirmar que tenemos la fuente de la juventud, pero ya hay muchas vías con las que conseguiremos expandir la esperanza de vida”.
Es posible que consigamos incluso no morir, ya que según Kaku “hay animales que no mueren de viejos, como algunos lagartos o tortugas marinas. Puede que acaben muriendo, pero no es por su edad. En zoológicos y otros entornos ideales no perecen. En su entorno natural fallecen por causas como accidentes, enfermedades o de inanición”.
En cuanto a la tecnología aplicada a la inteligencia artificial, el científico reconoce estar decepcionado por el escaso avance: Los robots siguen sin tener conciencia y no pueden pensar de manera independiente.
En cuanto a la telequinesia y el teletransporte. Este sabio opina que la telequinesia será posible muy pronto, aunque el teletransporte tardará más, ya que en estos momentos “Ya podemos teletransportar átomos y fotones, pero eso no son personas. Quizá dentro de una década consigamos teletransportar la primera molécula, como H2O o alguna similar. Pero el teletransporte real de un humano nos llevará siglos. Va a ser realmente difícil, probablemente porque somos muy grandes”.
Kaku inisite en que en el año 2100 nuestros cinco sentidos estarán potenciados a través de la tecnología. “Seremos como dioses. Una persona de 1900 nos vería como a un mago o a un brujo con nuestros cohetes e internet. Pero cuando nosotros miremos a nuestros nietos a finales de siglo ellos serán como dioses griegos. Zeus podía mover objetos con su mente y nosotros también podremos. Venus tenía una salud y un cuerpo perfectos y gracias a la terapia génica y al uso de recursos como las células madre nosotros también alcanzaremos ese nivel. Apolo podía viajar montado en carros volantes y nosotros conduciremos coches que vuelan. Pegaso era un animal que se podía crear a placer y nosotros crearemos nuevas especies y recuperaremos especies que creíamos extintas. El poder de la mente, el poder de crear vida, la longevidad… Tendremos todos los poderes propios de los dioses”.
En el futuro, concluye Michio Kaku, “con pestañear tendremos acceso a toda la información sobre lo que estamos viendo gracias a nuestras lentillas. Pero cómo pensar, cómo crear estrategias y nuevas metas, eso seguirá requiriendo las habilidades que solo un tutor, un ser humano podrá transmitir. Y para eso habrá que seguir yendo a la universidad. La gente seguirá pagando por la interacción con los expertos que nos podrán enseñar a utilizar todas las herramientas a nuestra disposición”.
Tristemente, los cristianos sabemos que esa ensoñación de futuro es inviable. El ser humano puede avanzar mucho tecnológicamente, pero psicológicamente y socialmente va a la deriva. Ni la tecnología ni la educación consiguen parar un ápice de la autodestrucción. La pobreza, la guerra o el hambre no deberían existir. Sin embargo no solamente existen, sino que cada vez van a más. Estamos destruyendo el medio ambiente y con él nuestro mundo. Es el egoísta corazón humano el que domina, y utiliza la economía y la política para su propio beneficio sin importar lo que lastime a su alrededor. No, la ciencia no tiene la solución para este mundo abocado al desastre. Vivimos una crisis económica que en realidad es de principios y valores. Solamente un hecho trascendental ajeno a nuestro planeta puede cambiar las cosas: la Segunda Venida de Cristo, de la que habla la Biblia y en la que supuestamente creen todos los cristianos alrededor del mundo.
El ser humano llegará a vivir para siempre, pero desde luego, no será hasta después de que Cristo vuelva.
FUENTE: ABC.es Michio Kaku: «Nuestros nietos tendrán la opción de parar el envejecimiento de sus cuerpos»

